jueves, 31 de octubre de 2013

¿Dónde está mi miedo?




Esta pregunta nos haríamos si en nuestro cerebro no tuviésemos amígdala, una estructura con forma de almendra situada en el interior de nuestros lóbulos temporales y que se encarga de que sigamos vivos al evitar situaciones, personas u objetos que ponen en peligro nuestra vida. Y es que nuestra amígdala pasa la mayor parte del tiempo analizando el ambiente en busca de estímulos que predigan el peligro, es decir, es la encargada de que sintamos miedo, bueno... eso es lo que se pensaba hasta hace muy poco.
Rcientemente en la Universidad de Iowa (EE.UU) Justin Feinsteiny y sus colaboradores rompieron los paradigmas de la neurociencia al demostrar que era posible sentir pánico aún cuando no se tiene amígdala, y es que en su novedosa investigación contó con la participación de una mujer estadounidense S.M de 44 años que poseía una condición curiosa y extremadamente “rara” llamada enfermedad de Urbach-Wiethe, en la que la amígdala se endurece y «marchita».
La historia de S.M era realmente llamativa, a lo largo de su vida se había topado con hechos realmente traumáticos que iban desde atracos a mano armada hasta violencia doméstica, y afirmaba que ninguno de ellos le habían causado miedo, cosa que pudieron comprobar estos investigadores durante el experimento. 
Una de las situaciones elegidas por estos investigadores para tratar de provocar el miedo en S.M fue llevarla a una tienda de animales exóticos en la que había arañas y serpientes, sin embargo, la respuesta de S.M no fue precisamente la habitual, no sólo observó con gran interés a estos "animalitos" sino que además, los cogió e incluso acarició detenidamente, a pesar de las advertencias de los propios empleados, según ella “por simple curiosidad”…
Pero los colaboradores de Justin Feinsteiny no se conformaron e incluyeron más situaciones como "una casa del terror”, en donde S.M una vez más sorprendió liderando al resto de participantes del estudio al grito de “¡por aquí chicos, seguidme!”, o un conjunto de 10 vídeos de terror ante los cuales tampoco pareció inmutarse.
La última prueba del estudio consistía en inhalar dióxido de carbono. Se sabe que una de las situaciones en las que la amígdala desencadena ataques de miedo y pánico es cuando detecta concentraciones inusualmente altas de dióxido de carbono en nuestro organismo, es decir, cuando existe un posible riesgo de asfixia, lo cual puede ocurrir incluso si el CO2 se inhala en concentraciones que no son letales, por lo dedujeron que  si S.M no tenía amígdala tampoco sentiría miedo después de inhalar el gas.
Así que para comprobar su hipótesis, los investigadores pidieron a la mujer y a otros dos pacientes con la misma enfermedad junto con doce personas sanas que servirían como referencia, que inhalaran un 35% de dióxido de carbono a través de una máscara y para su sorpresa, encontraron que los pacientes con daño cerebral experimentaron miedo inmediatamente después de la inhalación, incluso mucho más que los voluntarios sanos.
De hecho, cuando fueron entrevistados posteriormente los pacientes confesaron a los investigadores que se habían asustado ante la idea de asfixiarse y morir, incluso para S.M ¡Había sido la primera vez que había sentido miedo desde la infancia! ¿Curioso verdad?
Tras esto los investigadores concluyeron que la amígdala sin duda juega un papel importante en las respuestas a las amenazas externas, pero no es esencial para todas las respuestas de miedo, nuestro cerebro dispone de mecanismos diferentes para la generación de miedo en respuesta a ciertos cambios fisiológicos en el cuerpo.
Tras estos resultados lo que parece claro es que el miedo no es una emoción controlada exclusivamente por una única estructura cerebral, el miedo es sin duda una respuesta mucho más compleja de lo que se pensaba en un principio y mientras investigadores como Justin y colaboradores desvelan sus secretos...terminamos con una curiosidad más sobre nuestro miedo; ¿Sabías que el miedo no se activa en función de la distancia a la que se encuentre el peligro sino en función de si se aleja o se dirige hacia nosotros? Por lo que no importa tanto la distancia a la que este esa araña horrible y siniestra sino mas bien, si tiene o no intención de dirigirse hacia a ti…


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